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Serie A
Quito-Ecuador.,Domingo 10 Mayo 2020, 19H11

Los unió el Deportivo Cuenca, el fútbol y su fe

Richard Schunke invitó a Jhon Espinoza a pasar la cuarentena en su hogar

Schunke y Espinoza

En tiempos de pandemia y lucha contra el COBVID 19, además de la paralización de los torneos en el Ecuador, diario El Comercio de Quito ha encontrado una historia de amistad entre dos jugadores de clubes diferentes.

Una amistad que nació hace un buen tiempo, cuando ambos coincidieron en Deportivo Cuenca y fortalecida por la fe, ha unido a Richard Schunke del Independiente del Valle y a Jhon Espinoza de Aucas. El argentino naturalizado ecuatoriano invitó a su amigo, el capitán de la Mini Tri, a pasar la cuarentena en su casa.

 

Esta es la nota de diario El Comercio:

 

Jugar barajas, compartir la palabra de Dios y hablar de fútbol. Esas son algunas de las actividades que Richard Shunke realiza junto a su amigo Jhon Jairo Espinoza. Los dos son rivales en la cancha, pero fuera de ella comparten otras actividades.

 

Shunke defiende al Independiente del Valle y Espinoza, al Aucas. Se conocieron en el 2017, cuando coincidieron en el Deportivo Cuenca. El argentino nacionalizado ecuatoriano era uno de los extranjeros en el cuadro morlaco y Espinoza, uno de los juveniles, que buscaba una oportunidad en el primer equipo.

 

Su amistad fue creciendo gracias a Dios. Ambos profesan la misma fe y eso los unió más. Por eso, cuando empezó la pandemia del covid-19, Shunke invitó a Jhon Jairo a que fuera a su casa. “Con Jhon tenemos una amistad de años. Nos conocimos en Cuenca y compartimos la misma fe. Le pregunté a mi esposa si podía pasar estos días con nosotros y ella aceptó. No queríamos que pasara solo en estos días de la cuarentena”, dice Shunke.

 

En la casa del argentino no hay Play Station ni videojuegos. El argentino prefiere ‘matar’ el tiempo con juegos de mesa, cocinando y hablando sobre la palabra de Dios, el vínculo más fuerte que comparte con el defensa del Aucas.

 

“No tenemos consolas, porque no queremos estar metidos en eso todo el tiempo”, reconoce Shunke. Él evita salir de su casa. Solo lo hace cuando va a comprar comida a un supermercado de uno de los centros comerciales que hay en Cumbayá, donde vive con su esposa, Sheron Santos.

 

Las primeras semanas de la cuarentena acudían juntos al supermercado, pero con el tiempo entendieron el riesgo de contagiarse con el covid-19 en un lugar muy concurrido. Sheron se ha transformado en una especie de entrenadora para Shunke. Ella es la encargada de controlar el tiempo de cada ejercicio. Con un cronómetro en mano trata de estar pendiente que los trabajos que envía el cuerpo técnico de Miguel Ángel Ramírez se cumpla a cabalidad.

 

“Ella me controla los tiempos y me ayuda a hacer los ejercicios. Incluso se entrena conmigo algunas veces. Eso sí, no al mismo ritmo. Ha sido de mucha ayuda”, dice. Espinoza no interviene en los entrenamientos del argentino. Ambos llegaron a un acuerdo de respetar las rutinas que cada club les envía. El futbolista de 20 años también cumple con las sugerencias de trabajos que le envía el DT Máximo Villafañe. Los realiza en la sala de la casa de su amigo. Cuando los horarios coinciden, cada uno busca un espacio y se concentra a su manera.

 

‘Richie’, como conocen al defensor rayado, todavía no le ha puesto tareas domésticas a su amigo. Lo trata como invitado, aunque no descarta que en los próximos días empiece con algunas funciones.  “Todavía Jhon no ha ido a hacer las compras”, dice riendo el zaguero central campeón de la Copa Sudamericana con Independiente del Valle.

 

Espinoza y Shunke hablan constantemente con sus respectivos compañeros y sus cuerpos técnicos. Los dos clubes han puesto psicólogos, médicos y nutricionistas a disposición de los futbolistas. Por ahora tratan de acoplarse al espacio que tienen. Si bien ambos pasan en un conjunto cerrado, evitan utilizar los espacios abiertos y comunitarios.

 

No juegan con la pelota dentro de casa. Espinoza es uno de los referentes y titulares de Aucas y Shunke es estelar en el cuadro rayado. Por eso ambos están ansiosos de que se reanuden las actividades para entrenar en espacios abiertos y después jugar los partidos oficiales.

 

“Ya queremos jugar, pero somos conscientes de que hay que esperar a las decisiones del gobierno. Que todo esto sea por la salud y por la vida”, dijo el zaguero central. Por ahora esperan los protocolos de salud que cada club les enviará para retomar los entrenamientos.

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