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La toma de decisiones en el fútbol y la ruleta a través de la teoría de juegos

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A los entrenadores les basta una mirada para entenderlo: decidir es lo que inclina la balanza en un partido

A los entrenadores les basta una mirada para entenderlo: decidir es lo que inclina la balanza en un partido. Las estadísticas, bastante frías, de la UEFA, apuntan que en la Eurocopa de 2021 solo uno de cada cinco tiros desde fuera del área logró entrar. Aquí aparece, súbitamente, la cuestión: disparar o pasar.

A veces esa elección separa el festejo del olvido. Entre tanto, por otra parte, decenas de miles se conectan a plataformas de juego online cada día, probando suerte o habilidad, según quién lo cuente, en opciones como la ruleta.

 

No sé si decir que fútbol y ruleta son primos lejanos; comparten la tensión del riesgo y el arte de la estrategia, aunque, claro, las decisiones emergen de lugares distintos. Cuando uno se mete en la teoría de juegos para analizar estos mundos, la anticipación y la probabilidad dejan de ser palabras y se convierten en motores ocultos.

 

 

Fútbol, interacción y anticipación estratégica

 

En mayo de 2019, ¿alguien lo ha olvidado? El Liverpool consiguió darle la vuelta a un 0-3 frente al Barcelona. No puede decirse que fuese pura suerte. Hubo decisiones apremiantes, de ésas que se fraguan en una fracción de segundo. La teoría de juegos, según dicen quienes la aplican al deporte, ofrece claves para desmenuzar esos momentos. Respecto a cada pase, cada disparo, incluso mover una ceja en el campo; nada surge de la nada: pesa tanto lo que uno desea como lo que intuye que hará el rival.

El delantero calcula al portero; el defensa, mientras tanto, lee al mediocampista casi sin pestañear. El estudio “Decision-Making in Football” de The International Journal of Sport Science (2022) cita que eso de tomar decisiones propias, sin fijarse en los demás, casi no ocurre: un 68% de los movimientos responde a lo que hace otro.

Si pensamos en equilibrios tipo Nash, lo interesante es que nadie progresa si va por libre. Algunos entrenadores van más allá y, no es broma, meten modelos matemáticos para intentar anticipar movimientos y ajustar esquemas sobre la marcha. Aun así, en el césped, la racionalidad absoluta se evapora. Cansancio, presión de la grada, el runrún de una mala racha… todo eso distorsiona la estrategia. Quizá demasiado. Incluso, la experiencia más que la estadística pura suele pesar en muchos instantes.

 

 

Ruleta online, azar y sistemas de apuestas

En la ruleta, curiosamente, las reglas del juego cambian. Los sistemas, pues, se transforman también. Plataformas de juego online atraen a miles de usuarios diarios, especialmente aficionados a la ruleta en vivo, buscando replicar estrategias y experimentar sistemas como Martingala o d’Alembert.

Lo cierto es que cada giro del cilindro parece “nuevo”; el resultado anterior, en teoría, no debería importar, pero los jugadores suelen buscar patrones, como si una secuencia de azar escondiera algún mensaje.

En cuanto a estudios, el de la Universidad de Nevada (2021) se metió a fondo: analizaron dos millones de apuestas y, bueno, no hallaron estrategia capaz de reducir la ventaja matemática del 2,7% en la ruleta europea. Sin embargo, parece que las simulaciones demuestran otra cosa: la mayoría no deja de buscar rituales y rutinas para sentir que domina la situación, aunque la probabilidad actúe por su cuenta.

Y si se compara con el fútbol, la interacción aquí es casi nula; salvo quizá en ruletas cooperativas o con botes compartidos, pero son casos aparte. Lo constante realmente es que cada uno asume su propio riesgo. Y, si acaso, la incertidumbre es la única apuesta segura.

 

Teoría de juegos, racionalidad limitada y sesgos

Curioso esto: tanto los que ganan como los que pierden tienden a sobrevalorar su capacidad para anticipar el resultado. En teoría de juegos, a esta tendencia se le llama “racionalidad limitada”. Ocurre, por ejemplo, cuando un entrenador confía a ciegas en su delantero favorito pese a números poco alentadores. Y también aparece, casi como ritual, cuando el que juega a la ruleta dobla su apuesta al negro, convencido de que después de cinco rojos “ya toca”.

La psicología, tomando prestado lo que plantea la American Psychological Association en su informe “Human Decision Making Under Uncertainty” (2022), suele etiquetar ese tipo de elecciones como una mezcla de intuición con una pizca inevitable de sesgo de confirmación. Jugadores y apostadores intentan encontrar estructuras, mientras la aleatoriedad sigue ahí, y la emocion acaba arrastrando más que la razón pura.

Aun así, la teoría de juegos proporciona o al menos eso sugieren los análisis ciertas herramientas para comprender mejor estos fenómenos. Que sirva hasta cierto punto, claro: los modelos ideales, en la práctica, se cumplen menos de lo que a algunos teóricos les gustaría.

 

Dinámica, información y percepción del riesgo

La cantidad de datos en un partido de fútbol puede, francamente, abrumar a cualquiera. Por ejemplo, el GPS revela que un centrocampista recibe unas 35 pelotas en cada encuentro y, en la mayoría de casos, hay más de una opción de pase. Tomar la decisión perfecta suena bonito, pero rara vez ocurre.

En la ruleta, en cambio, la cosa parece sólo eso, parece más directa. Gira la bola, cae, y poco más queda bajo control. El jugador elige, sí, aunque a decir verdad la información relevante se limita a las mismas probabilidades de siempre. Ahora bien, la percepción del riesgo, curiosamente, puede funcionar de modo bastante similar en ambos ámbitos.

A veces nos lanzamos a asumir riesgos que, pensando dos veces, habríamos evitado. Apostar guiándose por presentimientos, sobrestimar la intuición… suma y sigue. Los expertos del Instituto de Neurociencia de Barcelona sostienen que decidir bajo presión activa zonas cerebrales relacionadas tanto con esperar recompensas como con prevenir pérdidas, sea en el juego o en el deporte. Y parece que es así, aunque matices seguro que hay.

 

Reflexión sobre el juego responsable

 

El cosquilleo que se siente al decidir, ya sea en el césped o frente al tapete verde, suele ser adictivo. En el fútbol, algún fallo al final solo acarrea una derrota. En el ámbito del juego online, especialmente la ruleta en vivo, las consecuencias pueden ser económicas o emocionales.

Hay autoridades, como la Dirección General de Ordenación del Juego de España, que suelen insistir en algo: por más que la estrategia o la teoría de juegos animen a buscar patrones o sistemas infalibles, la probabilidad seguirá ahí, imperturbable.

Así que disfrutar del azar parece exigir, si no reglas estrictas, al menos alguna prudencia. Mirar más de cerca los riesgos quizá nunca esté de más. Y aunque no existe jugada perfecta, decidir con cierta distancia casi siempre ayuda. O al menos, eso se cree.

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