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Liga
Quito-Ecuador.,Lunes 22 Junio 2020, 00H18

"A los delanteros les decía si querían pavo o gallina"

Alex Escobar recordó sus mejores momentos con Liga de Quito y sus frustraciones profesionales

Alex Escobar 3

Alex Escobar Gañán, uno de los grandes ídolos de Liga Deportiva Universitaria de Quito en la modernidad, mantuvo una rica charla con Retratos Canal Digital, sobre varios temas ricos y de cultura general en el mundo de la U.

Su llegada al Ecuador, lo vivido como gran figura de Liga Deportiva Universitaria de Quito y las figuras con las que compartió cancha. Alexander Escobar mostró que evidentemente se le pegaron los colores del equipo.

 

Sus inicios. “Una infancia en un barrio muy humilde y popular, donde se bailaba y se escuchaba mucha salsa: barrio Obrero. El 95% hinchas del América. Mi padre fue futbolista en Atlético Nacional y Deportivo Cali. Yo no tuve escuela como hay ahora, yo hacía paredes con los muros y frenaba cuando esquivaba a los carros. Así fueron mis formativas hasta que llegué al equipo. Fue mi infancia, mi niñez, con padres humildes, pero con valores”.

 

Se siente un ecuatoriano más. “Soy nacionalizado ecuatoriano, tengo un hijo quiteño. Para ir a Liga de Quito me tuvieron que convencer por medio del profesor Montoya”.

 

No pudo ganar la Libertadores. “Llegar a esas finales es porque el equipo era muy bueno. En esos años todos los países eran muy competitivos, con jugadores inmensos. América llegó a tres seguidas, fue un logro muy importante pero lastimosamente no las pudimos ganar. El fútbol me quedó debiendo dos cosas: ganar la Libertadores e ir a un mundial. Tuve todas las capacidades y las condiciones. Por el resto, soy un agradecido de Dios por mi carrera deportiva; fue todo a tope”.

 

Su llegada a la U. “Conocía muy poco de Liga, lo vi una vez en 1991, pregunté por el equipo y me dijeron que era Liga. Se conocía muy poco, en Ecuador era Barcelona y Emelec. Leonel convenció a mi padre, se dañó lo de México y lo de Argentina, y se concretó lo de Ecuador. Yo estaba maduro y me compraban. Yo quería ya un cambio del América, ya tocaba buscar nuevas ilusiones. Dios nos dio esa posibilidad y allá, desde el primer día, me recibieron muy bien los dirigentes, hubo una comunión muy buena. El equipo recién quería despegar, el equipo no era muy competitivo. En el 98 llegó Paulo Masa e hicimos un mejor equipo, con Jacinto, Alfonso, Ballesteros, Capurro y Byron Tenorio. Ya estaba Ambrossi, Jácome y otros jugadores con sentido de pertenencia. Pusimos nuestro granito de arena en una época dura, en el que crecimos a nivel de institución”.

 

Una frase célebre. “Es verdad, yo tenía la costumbre de tener delanteros de primer nivel. Llego a Liga y me topo con el Tanque, Carlos María Morales, el Pato Hurtado, Maggiolo, parecía que me conocía desde niños con ellos. Sólo bastaba que se muevan y lo les decía si quieren pavo y gallina. Fui el primero en ver para un lado y pasar para el otro, dejando el mano a mano al delantero. Lastimosamente Líder Mejía se lesiona muy joven y después de enferma de apendicitis, pero iba a ser un jugador tremendo, tenía calidad y calle”.

 

Punto a parte con el manaba. “Yo tuve muy buenos volantes, excelentes, pero Alfonsito Obregón fue el mejor para mí. Esa era un crack. Yo le decía que me la ponga por el rotito. Sinceramente, yo le digo que anduve por todo el mundo, y en mi vida vi un jugador como él. Después salió Pato Urrutia, pero lo de Alfonso era una cosa de locos”.

 

Lo que no le gustaba. “Me ponía fastidioso cuando ponía un pase gol y no lo hacían, les decía que quedaban bien ellos y me hacían quedar bien a mí. Para mí era más importante pasar, antes de que hacer el gol; ese era el éxtasis para mí. Pasé de los cien goles porque llegaba mucho y pateaba penales”.

 

Barcelona siempre era Barcelona. “Todos eran clásicos para la gente de Liga, pero los que yo más vivía, los más intensos, eran los partidos contra Emelec y Barcelona., Era una locura ir a Guayaquil, te recibían con piedra. La cancha del Monumental era exquisita. Don Rodrigo nos decía que si no le ganábamos a Barcelona en Guayaquil, no merecíamos ser campeones. Tenían unos equipazos, mucho poder administrativo y económico, además de un periodismo siempre a favor de ellos. Había mucho regionalismo, que los monos y los serranos”.

 

La paliza en la final contra el Bombillo. “Eso fue algo inédito en el fútbol, ante un equipo de gran categoría como Emelec. Habían llegado en gran nivel, pero nosotros también. Emelec contrató al Diablo, a Marco; nosotros a Eduardo Hurtado, era nuestro jugador. Perdimos uno a cero en Guayaquil, pero hicimos un gran partido. Ya en Quito planteamos un partido muy agresivo, con subida de laterales, con Carlos Marías Morales y el Tanque Hurtado, aunque recién a los 43 minutos abrimos la cuenta. Sabíamos que la altura les iba a afectar por el ritmo nuestro, entonces en el segundo tiempo fue un monólogo”.

 

El Mago. “Salas comienza en el año 99, cuando llega el profe Manuel Pellegrini. Se había destacado en las menores y en la reserva. Yo fui a verlo y dije que parece Romario, entonces me interesé mucho en él. Yo le dije a Manuel que ponga a ese enano porque jugaba muy bien”.

 

Finalmente, el jugador que más lo maltrató. “Edwin Tenorio, muy bravo, malgenio y pata dura; ese iba con papa y yuca. Era fuertísimo y pegaba”.

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